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  1. Plan de marketing para bibliotecas

    martes, 4 de marzo de 2014

    Para realizar un buen marketing en nuestras bibliotecas tenemos que realizas un plan desarrollado en los siguientes pasos:

    1.- Investigación y análisis de marketing: Se trata de hacer un análisis de nuestro mercado. Quienes son los usuarios potenciales de la biblioteca, reales y potenciales, los que van y los que no van. Tendremos en primer lugar que detectar a qué usuarios queremos llegar.

    A qué tipo de usuarios nos vamos a dirigir?

    2.- Segmentación de marketing: Se trata de localizar a los usuarios potenciales del producto, a la larga cola. Hay que segmentar a nuestros usuairos en grupos muy concretos, que realmente se sientan identificados con nuestro servicio. Hay que identificar primero al usuario al que nos vayamos a dirigir.Qué usuario es el que vamos a encontrarnos en las redes sociales? Cómo los podemos atraer? Hay que evitar estar por estar y crear espacios que después no se van a atender ya que el efecto puede ser justo el contrario al esperado.
    En función del tipo de usuario habrá que determinar qué herramientas, sitios redes sociales vamos a crear para promocionar la biblioteca. Qué productos vamos a elaborar
    Productos posibles: Carteles, presentaciones, fotos, etc.


    3.- ¿Quién va a hacer marketing? El objetivo es desarrollar una identidad digital y crear presencia en los medios adecuados. ¿Quién mantendrá esa presencia?, ¿Será un empleado con nombre y apellidos? Estos aspectos hay que definirlos, y que el trabajo no recaiga en una persona. El marketing es algo más que el trabajo de una persona y debe presidir cada una de las tareas que se llevan a cabo.

    4.- Estrategia de marketing mix:
    Nuestro producto son las bibliotecas, sus recursos, sus servicios. Es fundamental que los sitios sociales que mantengamos ofrezcan contenidos frescos:
    “…chequeemos que todas las páginas web en las que tengamos nuestros productos puedan ser marcadas a nivel individual, hagamos que nuestro contenido pueda ser fácilmente viajero, tratemos de identificar dentro de nuestros perfiles y canales a los usuarios que contribuyen aportando más contenidos, retroalimentemos nuestro contenido con proposiciones de manera que podamos fidelizar a nuestros usuarios, averigüemos las necesidades de nuestros usuarios a través de estas comunidades y nuestro posicionamiento encontrará recompensa” (Arroyo y otros, 2009).
    En este apartado se deben usar las técnicas de marketing integradas que incorporan los media con las actividades tradicionales de promoción. En el caso de una red social, habrá que plantearse quienes van a ser los amigos de esa red, la edad, grado de confort con el uso de las tecnologías, qué necesidades de información tienen, recursos de información preferidos, profesión, área de estudio o de especial interés.


    5.- Evaluación de marketing. En primer lugar tendremos que saber medir, sin embargo no hay mucha información acerca de cómo hay que medir el éxito de esos esfuerzos promocionales y también el retorno de esa inversión (ROI). Tenemos que saber trazar y cuantificar estos esfuerzos en las redes sociales. ¿Cómo evaluar las conversaciones que están teniendo lugar en la red sobre la biblioteca? Hay que seguir la pista a los retornos de nuestra inversión (ROI), ya que estamos invirtiendo tiempo, esfuerzo y recursos, gestionando cada uno de los mismos y las redes en las que estamos presentes.

    Consecuentemente, el marketing 2.0 no debe significar únicamente buscar la mejor posición de nuestra web en los buscadores sino también la credibilidad y reputación que en nuestro caso, nuestra biblioteca o unidad de información, tienen a través de lo que nuestros usuarios en línea comentan dentro de las redes sociales.

    6.- Saber medir: La credibilidad y reputación de nuestros sitios web pasan por monitorizar lo que estos dicen de la institución, es decir, debemos contemplar datos cuantitativos y también cualitativos. Las bibliotecas generalmente han sido poco aficionadas a proporcionar datos sobre las actividades de sus usuarios por temas de privacidad y confidencialidad. No suelen recopilar datos sobre lecturas o comentarios de sus usuarios en blogs, o email, por ello es difícil cuantificar su impacto con una medición cualitativa.
    • Datos acerca del comportamiento del usuario: cuantos comentarios a los posts, cuantos usuarios, qué hicieron
    • Datos sobre sus comentarios: están más satisfechos?
    • Experiencia, escuchar lo que nos dicen, qué nos están diciendo.

    La medición en función de la estrategia adoptada:


    Para la medición cuantitativa, hemos de preguntarnos si nuestros sitios dominan la lista de resultados mostrada por el motor de búsqueda que usemos para buscar por los videos o está escasamente representada, cuántos de los primeros 20 resultados son enlaces directos a nuestros contenidos y servicios y cuántos hacen referencia a nuestras instituciones. Tambien hay que buscar nuestra presencia en los buscadores especializados (de las redes sociales, como Technorati, Delicious, Twitter, etc.), ya que son usados por usuarios muy activos y conectados y pueden tener mucha influencia en la visibilidad de nuestros sitios. Medir el éxito en el posicionamiento a través del número de páginas visitadas es una ayuda pero no debemos quedarnos en eso solamente, ya que resultaría inadecuado para medir el impacto que las redes tienen sobre dicho posicionamiento.

    Para escuchar y enterarnos de lo que se dice de nuestra campaña hay muchas estrategias. Habrá que decidir qué información queremos monitorizar (puede ser el nombre de la biblioteca, o de nuestras instituciones), identificar qué distintos sitios nos permiten recuperar información correspondiente a los servicios anteriores ( Google, Google Blogsearch, Twitter Search, Technorati, Youtube, Flickr), usar alguna de las herramientas de la web social para monitorizar esta información, como los universos Netvibes y sindicar las noticias con RSS.
    Con estos datos podremos evaluar como nuestros lectores interactúan con nuestras páginas, tiempo que dura su visita, clasificación que aportan a nuestros servicios, comentarios, etiquetados, marcadores en redes sociales, posts sobre nuestros perfiles y/o sitio, enlaces salientes a nuestro sitio. Una buena idea para monitorizar la visibilidad es usar Google Analytics o Clicky Web Analytics, que ayudan a monitorizar la actividad de nuestros perfiles en la red y que también nos pueden decir si nuestros usuarios acceden a nuestro sitio desde nuestra presencia en las redes.
    Por último hay que Saber responder y participar de la conversación que se está produciendo, en muchos casos sobre nuestros productos. Hay que reaccionar, es necesario entrar en las conversaciones para que nuestra voz llegue a más gente y sobre todo para responder con honestidad, transparencia y comunicación. El secreto del éxito está en medir, aprender y construir sobre lo aprendido, sin miedo a equivocarse.


  2. Boundless Report: Ushering in a Post-Textbook World. [e-Book]  Boundless.com, 2014
    El informe destaca la transición de los estudiantes universitarios desde los tradicionales recursos a los recursos digitales de aprendizaje. Para ello se encuestó a casi 650 estudiantes universitarios acerca de cómo estudian, el alto costo de los libros de texto, y exactamente cómo perciben la transición a las alternativas digitales. Los datos sugieren que las alternativas de aprendizaje digital se están convirtiendo en un recurso popular, que incluso en algunos aspectos supera al uso de los recursos tradicionales. Estas tendencias nos llevan más cerca de un mundo post-libro de texto, donde los materiales de referencia físicos dan paso a los recursos digitales que ofrecen una mejor educación con un mayor acceso.
    La educación superior se define tradicionalmente por las herramientas que sus estudiantes y profesores utilizan para dominar los temas. Los estudiantes están encontrando y seleccionando alternativas digitales a los libros de texto tradicionales que les ayuden a aprender mejor, con mejores prestaciones y con un coste menor. Este movimiento eventualmente conducirá a un mundo post-libro de texto, donde los materiales de referencia físicos dan paso a los recursos digitales que ofrecen unas mejores posibilidades de enseñanza con un mayor acceso. Para ello se encuestó a 650 estudiantes universitarios y se les preguntó acerca de cómo estudian, el costo de los libros de texto, y exactamente cómo perciben de la transición a las alternativas digitales.
    Actualmente, el 92% de los estudiantes prefieren la investigación a base de datos en línea en comparación con el material impreso. El 61% de los estudiantes prefieren estudiar a través de cuestionarios digitales que hacerlo a través de un cuestionario escrito a mano a partir de sus notas. Considerando esto: muchos estudiantes ni siquiera pueden tomar notas escritas a mano. Una fracción de cerca del 50% frente a otros 50% dividen su opinión cuando se le preguntó acerca de la preferencia entre el modo digital y escrito a mano o tradicional para los siguientes recursos: tarjetas, notas y libros de texto. Al considerar que los recursos digitales llevan en el mercado un tiempo relativamente corto, la reducción de las diferencias entre los recursos digitales y manuscritos muestra un claro impulso hacia el cambio a favor de los recursos digitales.
    Los estudiantes se sienten atraídos por los recursos digitales por dos “muy valiosos” activos: su naturaleza de bajo costo (80%) y la portabilidad (74%).También el 82% de los estudiantes dicen que el contenido interactivo es un activo valioso de los recursos digitales frente a a los recursos impresos.
    Era interesante conocer cómo los estudiantes se adaptan a los sitemas inalámbricos, y como se conectan al mundo que les rodea. Aunque los resultados sugieren que los lugares de estudio tradicionales han cambiado poco, un abrumador 54% de los estudiantes informa que estudian con mayor frecuencia en sus dormitorios o apartamentos, en segundo lugar el sitio preferido son las bibliotecas un 33%. y el 13% estudia en cafés, restaurantes o espacios comunes en el campus.
    A pesar de la insistencia de los estudiantes en el uso de la habitación o apartamento para el estudio, la televisión no es su principal distracción. El 40% de los estudiantes informa que su principal distracción son las redes sociales o los mensajes de texto, seguido de amigos o parejas en un 27%. la televisión sólo ocupa el 14% de las veces, por delante de videojuegos, compras en línea, y deportes. Lo que está claro a partir de estos datos es que aunque los estudiantes siguen ocupando espacios físicos tradicionales, los hábitos respecto a los medios de comunicación están cambiando. Los estudiantes ya no son cautivados por los medios de comunicación, sino de medios más personales donde los estudiantes tienen una actitud activa como son los medios de comunicación social.
    Los presupuestos bajos empujan a los estudiantes hacia alternativas digitales. El 59% de los estudiantes dice que utiliza parte de su presupuesto semestral en la compra de  libros de texto. Cuando se les preguntó que si pudieran ahorrar 150$ por semestre en libros de texto, a que destinarían este dinero, las tres principales partidas presupuestarias en las que estos fondos irían a: matrícula (40%), el transporte (38%) y material escolar (31%). Claramente, los estudiantes tratan de ahorrar dinero para mantenerse al día con los gastos de manutención. Este comportamiento aumenta la probabilidad de que se busquen alternativas digitales a los recursos tradicionales, como los libros de texto.
    En su gran mayoría, los estudiantes están abiertos a la adopción de alternativas digitales a los recursos tradicionales, ya que aportan valor en el precio, el contenido y la portabilidad. Estas son todas las áreas donde los editores de libros de texto tradicionales han dejado de innovar.
    Estos hallazgos sugieren que los estudiantes ya se han adaptado a las barreras de costos y acceso con comportamientos no aceptados por el mercado de los libros de texto tradicionales. Y que actualmente nos encontramos nuevas tendencias en la educación, donde la innovación digital definirá la forma en que los estudiantes buscan, trabajan, aprenden, y interactúan en un mundo post-libro de texto.
    Boundless Learning se inaguró en 2011, se trata de una empresa con sede en Boston (EE.UU.) que ha empezado a ofrecer libros de texto electrónicos gratuitos que cubren asignaturas universitarias como historia americana, anatomía y fisiología, economía y psicología.
    Lo controvertido es cómo crea Boundless estos textos. La empresa busca material público en sitios como Wikipedia y luego elabora libros en línea cuyos capítulos siguen fielmente los de los textos universitarios más vendidos. Varias editoriales grandes denunciaron a Boundless, acusando a la start-up de tener “el robo como modelo de negocio”. En su denuncia, las editoriales Cengage Learning, Pearson Education y MacMillan Higher Education acusan a Boundless de violación de los derechos de autor, publicidad engañosa y competencia desleal. la empresa niega todas las acusaciones. Afirma que su empresa solo usa información pública y ni siquiera fabrica o vende libros de textos. “No nos consideramos una empresa de libros electrónicos, ni de libros de texto en línea, ni siquiera de libros de texto 2.0”, sostiene. “Nuestra idea es cómo crear la próxima generación de plataformas de contenido, lo que va mucho más allá de un libro de texto”.
    En la actualidad las editoriales funcionan usando un modelo “cartel”: a los estudiantes se les exige que compren textos específicos por un precio elevado. Pero el aumento del precio de los libros de texto ha triplicado al de la inflación desde la década de 1980.
    De media, los estudiantes universitarios se gastan unos 1.200 dólares al año (unos 935 euros) en libros y material escolar. Ese gasto, que a veces superan el coste de la propia enseñanza en las universidades comunitarias, está provocando un malestar generalizado en contra de las editoriales. Hace un año los legisladores del estado de California aprobaron una ley ordenando al estado a producir versiones gratuitas de los textos usados en los 50 cursos universitarios más populares del estado.